miércoles, 16 de febrero de 2011

Enseñanza leoparda 2: Llorar no es de nenazas



Un tierno bebé llora con todas sus fuerzas. Su cara está empezando a tomar un color púrpura brillante. Llora, llora y llora. Ya lleva un buen rato haciéndolo de manera desproporcionada y comienza a absorber gran parte del oxígeno de la sala. Segundos más tarde, cuando ya se ha cansado de acaparar aire, la garganta de la criatura, cual agujero negro empieza a engullir las energías y los pensamientos de los allí presentes. A Papá y Mamá Leopardos les comienzan a fallar las fuerzas. Con la mirada perdida empiezan a doblar las rodillas y están a punto de sucumbir ante la magnitud del gaznate de su cachorro.

El progenitor felino, en un arranque de ingenio clava la mirada en su colección de vinilos y decide recurrir al bendito y sagrado Rock'n'Roll para superar una situación que le desborda. Ignora si va a funcionar, pero si ha de morir, prefiere que sea con las botas puestas.



¿Y qué coño pincho? ¿Anthony And The Johnsons para apaciguar a la fiera? Demasiado obvio... ¿Purple Rain en honor al color de la cara del pequeño salvaje? Demasiado retorcido... Y es entonces cuando surge la imagen de esa bendita hippie de sonrisa risueña recostada en una butaca. ¡Bingo!!! ¿Cómo no se me había ocurrido antes?

La voz de tía Janis se rompe al mismo tiempo que su alma. "Cr... Ahhhhh... Baby, Cry Baby, Cry Baby, Wellcome back home...". Este himno generacional invade una habitación de color caramelo.

El llanto es una de las características animales más compleja y fascinante. Una lágrima puede comunicar o despistar, puede ser signo de gracias o de desdichas, puede ser sincera y profunda o falsa y retorcida, puede unir y separar personas, puede acompañar un hola apasionado o un adiós desesperado... He experimentado todo ese tipo de situaciones como niño,adolescente y adulto, pero nunca un llanto me había marcado tanto como el lamento desconsolado y descontrolado de mi cachorro. Ese instinto de protección exagerado queda impotente ante semejante derroche de energía bruta.



"I know she told you, I know she told you that she loved you, Much more than I do" Tres versos y la fiera había callado. Esa voz mágica lo había saciado de alguna manera. ¡Dios salve a la Diosa Janis!!!

Probablemente algún día, cuando crezca, quedará enterrado vivo por el blues, amará apasionadamente en una noche de media luna o le pedirá a Dios un Mercedes Benz o una tele de plasma, pero de lo que estoy seguro es que el pequeño leopardo, cuando tenga un mal día siempre tendrá en mi guarida un tocadiscos y una copia de Pearl para venir a llorar en mi regazo...

5 comentarios:

Benet García dijo...

Es mi disco preferido de la Janis, pero aún con todo, no es santo de mi devoción.

Mr. Brown Blind Leppard dijo...

Para mí ha sido una de las pioneras y una de las vocalistas definitivas de la historia del Rock. Además, como contaba en el post, le he cogido un cariño extra por la curiosa relación de este disco con los primeros días de mi hijo en este mundo. Gracias por linkarnos, te devuelvo la cortesía. Un saludo.

myr dijo...

La música apacigua las almas, tengan la edad que tengan...
Yo no entiendo la gente que dice que los niños solo pueden escuchar canciones infantiles, algunas son tan malas, es dificil ponerles música de calidad infantil, no se que daño le puede hacer escuchar rock, pop, soul, ... Mientras la pongas a un nivel auditivo en relación a su edad...

Mr. Brown Blind Leppard dijo...

Mi cachorro es una buena prueba de ello, Myr. De todos modos hay proyectos musicales infantiles de calidad. Minimúsica es un buen ejemplo. Hay momentos para todo.

myr dijo...

Minimúsica si! I tant....!