sábado, 13 de noviembre de 2010

The Zombies: estos muertos están muy vivos



Perdonadme el chiste fácil del título, no he podido resistirme. Antes que nada tengo que reconocer que no conocía hasta hace bien poco a The Zombies. Sí que había escuchado algunos de sus clásicos, pero ignorando su procedencia. La cosa es que, convencido por un amigo y compañero de trabajo, acudí al concierto que dieron hace un par de viernes en la sala 2 del Apolo barcelonés. Llegamos pronto y cenamos un frankfurt en el local vecino, dónde también vimos al "Garantías". La noche empezaba bien...
Una vez dentro de la sala, mal augurio: cuatro gatos contados. Aunque eso nos permitió poder leer a placer el setlist pegado al suelo, al lado del teclado. Incluso le hice una foto, que no salió demasiado bien y acabé borrando. Hubiese sido curioso: enviar el setlist al Facebook antes del inicio del bolo... Eso sí, pudimos comprobar que la lista de temas era prácticamente calcada a la de otra actuación del grupo que tuvo lugar en Holanda el año pasado. O sea: no había ningún espacio para la improvisación (incluso las largas peroratas del teclista y cantante eran calcadas a las de dicho bolo). Los Zombies (originales sólo quedaban el cantante, con un notable parecido físico a Camilo Sesto, y el teclista, ultra cachas y con camiseta ajustada negra gayer) tocaron sus clásicos de siempre, acompañados de temas de los discos en solitario de sus dos miembros originales, así como algunas versiones. La verdad es que la actuación no estuvo nada mal, aunque la voz del cantante en algunas ocasiones no se oía tanto como hubiera debido (el volumen estaba demasiado bajo). El bajista era otro veterano (había militado en The Kinks), que no paraba de dar órdenes a los de sonido. El batería (hijo del bajista) no lo hizo mal, así como el guitarrista, nuevo desde hacía meses, aunque con un papel de segundón.
El público, muy variopinto: coetáneos de los zombies cohabitaban con sus hijos treintañeros. Incluso a la hora de comenzar el show, la sala ya estaba mucho más llena. No pude dejar de fijarme en lo demacrado que estaba el vocalista. Parecía tener una década más de sus sesenta... En cambio el teclista se mantenía tan jovial que daba incluso un poco de grima.
Musicalmente estuvo muy bien, aunque yo desconocía la mayor parte del repertorio. Pero disfruté bastante de una noche de pop y algo de rock de los sesenta y setenta.
Vamos, que mantuvieron la dignidad bien alta. Gran bolo pues.

1 comentario:

Mr. Green Dumb Leppard dijo...

Me habría gustado estar allí, mr. Black!!