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jueves, 4 de junio de 2009

The Stone Roses, 'The Stone Roses' (1989)




¡Joder! Leyendo el Mondosonoro, me acabo de dar cuenta de que hace ya... ¡¡¡20 años!!! de la publicación del debut de Stone Roses (en agosto reeditan edición especial con caras B, rarezas, libretos...). Dos décadas enteritas. Y parece que fuera ayer. Bueno, de hecho, este felino verde les descubrió unos años más tarde, porqué por aquél entonces todavía era muy virgen en esto de la música (como en otros campos de la vida). Pero a ningún fan del pop británico se le escapará la importancia de los de Manchester, y su influencia en un montón de bandas posteriores.


Manchester venía de una época más oscura y transcendente en lo musical, con bandas como los Smiths, Joy Division o The Fall. Pero coincidiendo con el cambio de la década de los 80 a la de los 90, llegó la era Madchester, en que las nuevas bandas reaccionaron hacia sonidos y atmósferas más lúdicas y hedonistas: Happy Mondays, New Order... o The Stone Roses fueron pioneros, en un camino que siguieron otras bandas británicas como los Inspiral Carpets o Soupdragons primero, y otros como James o los Charlatans después.


Aún así, el hedonismo de los Stone Roses fue, quizás, el más oscuro de los grupos mancunianos que surgieron en esa época. Era un pop bailable, pero no exultante. Si los Happy Mondays saltaban extrovertidos y tenían los ojos fuera de órbita, los Stone Roses tocaban con hierática chulería o mirando al suelo. Si los New Order te alteraban con infalibles melodías de vitalismo lascivo, los Stone Roses lo hacían con sus etéreas atmósferas de lisérgica melancolía: 'I Wanna Be Adored', 'Made Of Stone', 'Waterfall', 'Shoot You Down', 'I Am The Resurrection'... 


...y mira que a mí me gusta tanto o más su continuación, 'Second Coming', con guitarras mucho más carnosas y pre-Suede. Pero este primer álbum de Stone Roses tiene efectos sedantes en este leopardo convertido en lindo gatito cuando Ian Brown empieza a ronronear y las rosas de piedra empiezan a golpearme los morros.