



Leoparda total...




Leoparda total...
Sí, los leopardos creemos que la bestia parda de Warren Ellis esconde una rata en su barba que le contagió la rabia...
La emoción no necesita de palabras, sino de sentimientos, y cuando alguien consigue fundir los suyos con algo tan banal como un instrumento de música puede conseguir resultados realmente sublimes. Warren Ellis (violinista, y miembro de Nick Cave & The Bad Seeds o Grinderman), Mick Turner (guitarra y artista que pinta las portadas de sus discos), y Jim White (batería) son los 3 animales sucios que fundaron Dirty Three en 1993 en Melbourne, y se inventaron el post rock antes de que éste existiera. Tras el inicial ‘Sad And Dangerous’, publicaron dos discos que deberían ser de escucha obligada para cualquiera que presuma de tener algo vivo e inquieto por ahí adentro: ‘Dirty Three’ (1995) y ‘Horse Stories’ (1996, considerado por muchos como la obra maestra del trío), ahora reeditados porqué a veces los milagros existen y te pillan justo en el sitio adecuado en el momento preciso. Ambos corresponden al momento más crudo y visceral de la carrera del trío, que en los últimos años se ha decantado más por su vertiente folk y lánguida. Pero en estos dos trabajos, las composiciones instrumentales (sólo rotas aquí por ‘Horse’) son desgarradoras y tormentosas por un lado, y melancólicas y cinemáticas por otro. En cualquiera de los casos, el denominador común es una intensidad emotiva brutal, y presidida por ese violín que a veces parece llorar notas imposibles, como cuando John Cale le dio estatus de instrumento válido para el rock en los tiempos de la Velvet. La anti-rutina de grabar los temas en directo y en una sola toma les da una frescura extra, y que se ve acentuada por mil en sus tempestuosos conciertos (si puedes, hazte el favor de no perdértelos en el Primavera Sound '07). Y por muchas páginas y páginas que escribiera cantando sus excelencias, no conseguiría ni por asomo plasmar un 1% de los movimientos sísmicos internos que le remueven a uno cuando escucha los discos de Dirty Three.


SÚBETE A ESTE CABALLO DESBOCADO... SI TIENES LO QUE HAY QUE TENER
Dejad esas sonrisitas viciosas al margen. Sí, a nadie se le escapa el pasado de Traci Lords (la mejor actriz de la historia del cine X que haya podido ver este leopardo en celo), pero eso quedó muy atrás (prácticamente, en cuanto cumplió la mayoría de edad dejó el porno...). Tras esa etapa de su vida, Traci probó suerte en el cine 'convencional', pero tampoco le ofrecían grandes papeles más allá de films de serie super Z. Hasta que en 1990 llegó John Waters y le dió la oportunidad que se merecía una de las mujeres que más orgasmos (masculinos y femeninos) habrá provocado en la historia de la humanidad (en amantes, compañeros de reparto y público en general): participar en 'Cry Baby', junto a Johnny Depp o Iggy Pop, entre otros.
Traci se convirtió así en otra de las chicas Waters, hecho que tuvo continuidad 4 años después en 'Serial Mom', junto a Kathleen Turner. Como hiciera una década antes Divine, Lords se metió en el mundo de la música, de la mano de personalidades de la música electrónica como Babble (ex-Thompson Twins), Ben Watkins (KLF, aquellos del 'Unbelieveable') y Mike Edwards (Jesus Jones). A ver, el disco tampoco pasará a la historia de la música y es bastante pestiño, pero al margen de insufribles devaneos con el vomitivo chumba-chumba, también tiene sorpresas con cierto aire a Garbage, Rammstein o hasta NIN. Salvando las distancias, eh? No jodamos...
SÍ, CLARO, YO TAMBIÉN PREFIERO 1000 VECES SUS PELIS, PERO ESTO ES UN BLOG MUSICAL...

ACEPTA EL AMOR QUE TE TRAE PJ, INSENSATO!
El leopardo verde acaba sus aportaciones al especial Azkena Rock con una de aquellas bandas de lagrimita. Su actuación es una de las que más recuerdo de nuestra asistencia al festival en 2003. Y es realmente curioso, porqué así como otras bandas reputadas del sonido americana como Wilco me resultan monótonas, los Jayhawks saben tocarme ese punto G musical que todos tenemos escondido por ahí adentro. ¿Y qué alma insensible sería capaz de resistirse a discos como 'Hollywood Town Hall', 'Rainy Day Music' o este 'Tomorrow The Green Grass'? Melodías redondas llenas de nostalgia, emotividad, y un sabor agridulce que se te cala en los huesos y en el alma irremediablemente. Cantos a la vida y a la belleza de la tristeza. Armonías vocales para ponerse a temblar. 'Blue', 'I'd Run Away', 'Miss Williams Guitar', 'Over My Shoulder', 'Bad Time'... sólo de pensar en ellas se me pone la piel de pollo (¿has visto alguna vez un leopardo con piel de pollo?). Un disco más redondo que la barriga de Ronaldo y con más quilates que todas las botas de oro que haya podido ganar el ex-astro brasileño. Uf! Me voy a por kleenex...