jueves, 16 de abril de 2009

Antony & The Johnsons, 'The Crying Light' (2009)




Esta noche su voz habrá envuelto de terciopelo las paredes del Palau de la Música. Y yo no habré estado. Un caso más de estar en el sitio incorrecto en el momento inoportuno. El eterno melodrama de la imperfección al que estamos sometidos leopardos y mortales. Pobres mortales...



¿Te han hecho alguna vez un masaje con la voz? Es una sensación sublime. Te sientes liviano, ingrávido, hipersensible... como si alguna extraña fuerza ultrapoderosa te levantara del suelo y te hiciera flotar por encima de las cabezas de los demás. Al principio da vértigo, pero cuando te acostumbras, no querrías volver a bajar nunca más al mundo terrenal. Los espíritus se encaprichan enseguida de la por igual anhelada y temida sensación de libertad. Seguramente no es más que un espejismo, una fantasía del alma... pero llegar a creerte que la estás experimentando es una sensación inigualable.



Pianos y violines susurrándote al oído palabras de agridulce belleza. Mientras los primeros te hipnotizan, las cuerdas de los segundos de atan de pies y manos y te someten a su voluntad hasta hacerte estremecer. En esos momentos ya eres un mero juguete, incapaz de escapar. Son los riesgos de jugar a las emociones. Un día puedes reír, y otro te tocará llorar, pero en ambos casos le habrás ganado la partida al ejército de las grises corazas. Y una aureola de luz iluminará tus pasos irregulares.












martes, 14 de abril de 2009

Marilyn Manson Superstar



31 de mayo de 1997. Palau de la Vall d'Hebrón.

Glorioso día.

Qué lejano lo veo en el tiempo!!! Este leopardo envejece por momentos.
Llevados por la euforia, primero unos cuantos fuimos a Catalunya Radio a perseguir al Reverendo y uno de sus guardaespaldas me arrebató un libro de Satanismo y Rock que había llevado para que me lo firmara. Él aparecía en la portada. Por lo visto la editorial no había pagado los derechos de la foto. Me devolvió el libro, pero no quiso firmarlo. No era oficial...
Luego, Mr. Manson le cambió la vida a mi primo. Tan sólo le soltó a media voz mientras salía de la emisora un "See you tonight" que lo trastocó. Nunca más fue él mismo. Se pasó meses repitiendo en bucle esta sencilla e insustancial frase. Seguro que tenía un significado oculto que nunca alcancé a descifrar.

En fin, que no puedo evitar reírme cuando recuerdo la inocencia con la que grabé el bolo en una grabadora de cassette. Ja,ja,ja. El peor sonido de la historia tenía esa cinta!!! Se nos oía berrear más a nosotros que al otrora Reverendo.
Por cierto chicos, Atari... fueron teloneros de NIN en Vall d'Hebrón. Hicieron un ruido tremendo.

Helmet, como bien decía Green en uno de sus comentarios, telonearon mediocremente a Marilyn Manson en el mismo recinto.
No importaban. Un puñado de leopardos esperaban al reverendo pintarrajeados con un maquillaje aplicado con más pasión que criterio.
La mayoría de ellos siguen infectados por el virus del Rock. Será que aún conservan una pizca de esa inocencia...
Cuernos al aire.



FELICES SUEÑOS

PARA LA HEMORRAGIA COMO SEA!!!

lunes, 13 de abril de 2009

"Control", de Anton Corbijn


Con dos años de retraso se estrena el primer largometraje del fotógrafo holandés Anton Corbijn, un biopic del fallecido cantante de Joy Division Ian Curtis. Rodado en un elegante blanco y negro (como la mayoría de sus fotografías a grupos como U2, Depeche Mode, R.E.M., Metallica...), no se trata de una biografía al uso. Está basada en el libro que escribió la mujer de Curtis, "Touching From A Distance". La faceta personal del músico prima sobre su exitosa profesión. Hay contadas actuaciones musicales, impecablemente reproducidas por otra parte. Y por encima de todo destaca la gran actuación del desconocido Sam Riley, que encarna soberbiamente a Curtis.
"Control" es una película reposada, de miradas y bellos planos que parece de otra época. Todo lo contrario que la efervescente "24 Hour Party People", con la que comparte unos cuantos protagonistas. Ambas son las dos caras de una misma moneda, y ambas merecen encendidos y merecidos elogios. Lástima que haya tardado tanto en estrenarse, algo bien extraño pues la sala 4 del Verdi estaba a reventar el pasado viernes por la noche. De lo más recomendable.

Reyes del tunning: Doctor Explosion, 'Lows In The Mid Nineties' (1998)



Y acabo mi homenaje a Doctor Explosion (no, no es que desee que se mueran), con este disco de versiones que les muestra como perfectos acreedores de un lugar en nuestra sección 'Reyes del tunning': un petardazo en el que nos bacilan de su gran bagaje musical clásico, adaptándolo a su alocado estilo garajero. Aquí se atreven con grandes como los Ramones ('Rock'n'Roll High School'), The Kinks ('Set Me Free'), Burt Bacharach ('My Little Red Book'), Link Wray ('Comanche'), clasiquísimos del pop hispano como Los Brincos ('I Try To Find' y 'Dance The Pulga'), Andrés Pajares (versión instrumental del 'Drácula Ye-yé' que publicaron en su disco anterior) o a ellos mismos ('The Hunger'), y artistas que descubrí gracias a ellos como Larry Williams (brutal 'Bad Boy' que tocaron en su día The Backbeat Band), Zakary Thaks (tres cuarto de lo mismo con 'Bad Girl') o The Standells ('Sometimes Good Guys Don't Wear White'). Te apuesto lo que quieras a que al acabar de escuchar este disco estarás sudando y deseando encuentros lujuriosos (bueno, esto último no es nada extraño con o sin discos como éste...)


Sólo se dejaron ésta versión de Luís Aguilé...










Doctor Explosion, 'Aquellos Maravillosos 90 (Tributo A Dr. Explosion)' (1996)




Éste fue el primer disco que me compré de Dr. Explosion. Como bien explica el riguroso libreto interior, por aquél entonces los asturianos ya se habían convertido en transexuales pedófilos retirados en un asilo de la Costa del Sol. Atrás quedaban los tiempos de gloria en que se convirtieron en un referente musical, social, sexual y monacal, además de modelos generacionales calificados como 'más grandes que Dios' y versionados por Paul McCartney, Cher o Luís Aguilé.


Y no sólo por todos éstos, sino también por jóvenes bandas de melenudos drogadictos que quisieron rendir una bien merecida pleitesía a Doctor Explosion. Entre los elegidos, Las Monjitas Del Surf ('Nº Fourteen'), Green Gay ('Let's Go In 69'), Smelie Vanilli ('El Calcetín'), El Pene De Trip ('Complicated'), New Model Arny ('A Travesty Of 60's Girl') o mis favoritas: esa sentida y simpática 'Mata A La Tuna' que ejecutan con acierto Doctor Exploited, y el impagable 'Drácula Ye-ye' de Andrés Pajares (aquí interpretada por Los Zerotes).



Y si te has creído la mitad de lo que cuento, deberías navegar menos horas por internet, amiguito...








Doctor Explosion, 'El Loco Mundo De Los Jóvenes' (1994)





Impagable disco sucio y desenfrenado (brutales versiones de Los Salvajes o The Music Explosion incluídas), con advertencia parental de la Dra. Inkermann...

"Desde la aparición de los primeros conjuntos músico-vocales en la década de los 60, muchas han sido las generaciones de jóvenes atraídas por esta falsa espontaneidad que algunos alegremente llaman música moderna o de rock and roll. Una mezcla desordenada de ritmos arrogantes y distorsionados que, encubierta por una imagen de desenfado juvenil, pervierte a nuestra savia adolescente con su contenido degenerado.


Jorge, Félix y Varo: tres seres ignominiosos que no han parado hasta salirse con la suya, sometiendo a las mayores vejaciones e inmundicias escénicas al público que acude a sus recitales donde se muestran órganos genitales auténticos, botines en punta y viejos amplificadores de la marca Vox mientras su cuadrilla de incondicionales ye-yés agita las melenas en una especie de obsceno ritual para salvajes. ¡¡Alarmante!!



Es pues para mí un deber moral prevenir a padres y educadores de esta nociva influencia que sin duda Doctor Explosion representa para el loco mundo de los jóvenes de hoy."

Dra. Inkermann










Doctor Explosion, '¡¡Chupa Aquí!!' (2009)




Ya que desde hace semanas podemos disfrutar del nuevo disco de Doctor Explosion, he pensado que era buen momento para recuperar algunos de los momentos más brillantes de su mugrienta discografía. Y empiezo por el final, y este '¡¡Chupa Aquí!!' (grabado en mono y en proceso 100% analógico), que me ha sorprendido por ser más variado que discos anteriores. Que sí, que sí, que su punto de mira sigue estando en los 60, pero ya no sólo en el garaje punk gamberro ni en el beat, sino también abriendo miras hacia el pop psicodélico de los Zombies o bandas similares ('She Don't Care About Time', 'Sorry', 'Fishing', 'Summer Sun'...). Eso sí,  a mí cuando más me siguen gustando es cuando aceleran su sonido con guitarras garajeras a lo Them, Kinks o Sonics, como en 'I Want You' (no confundir con el temazo de The Troggs), 'Ain't Coming Home', la sensacional 'Chesterfiled Childish Club' o el primer single, 'She Broke My Heart'...











Conor Oberst & The Mystic Valley Band, 'Outer South' (2009)




Conduces a través del desierto. El viento te da en la cara y el sol ataca con justicia por tu cada vez más despoblada azotea. A tu derecha, hileras de cáctus. A tu izquierda, rocosas paredes se alzan en la distancia. Pasan kilómetros y kilómetros hasta cruzarte con un coche, y cada vez que eso ocurre, ambos vehículos tocáis el cláxon y levantáis la mano, en un saludo de solidaria empatía. Y piensas "¿qué narices estará haciendo ése en estas áridas tierras donde sólo conviven lagartos, serpientes, escorpiones o fugitivos huyendo de la justicia?"


Tienes la frente llena de sudor, y una gota que cae en tu ojo te produce un gran escozor. Pero por suerte el sol ya empieza a bajar, dejando el cielo en una preciosa orgía de azules y amarillos que se van convirtiendo a negros y naranjas. Piensas en el motel que hay a una docena de kilómetros, y en esa cama de muelles oxidados y ruidosos, y en la ducha con agua fría y sin presión, pero que ahora mismo te sabrá a lujoso jacuzzi. En la radio las interferencias se toman un respiro, y un histriónico locutor enlatado con ganas de parecer enrollado parece querer decirte que hay vida en pocos kilómetros a la redonda. 


Y la hay. Un viejo cartel colgante de hierro forjado se balancea al ritmo del viento y provoca un chirrido que parece darte una no muy cordial bienvenida al motel. El encargado se despierta alarmado por el ruido del motor, y está a punto de caer de la silla en la que está recostado en la pared. Todavía con una brizna de paja en la boca, te abre la puerta de entrada, pasa detrás del mostrador, toma tus datos y te da la llave de la habitación 16. En el corredor del piso de arriba, se oye el ruido amortiguado de un viejo televisor en una de las pocas habitaciones ocupadas. Avanzas hasta el fondo del pasillo, y justo antes de la ventana, metes la llave en el paño de la habitación que queda a la derecha. Abres la puerta... y allí, sentados en los sofás, 6 tipos extraños tocan bellas canciones sureñas.

viernes, 10 de abril de 2009

Clásicos de los 90: Marilyn Manson, 'Antichrist Superstar' (1996)



Continúo con el especial Semana Santa. Entré en contacto con Marilyn Manson en tiempos de la facultad, por culpa de mr. Brown Blind Leppard, un buen amigo común y algún que otro lector leopardo que nos sigue desde escandinavia. No recuerdo si primero ví alguna portada suya, o alguna camiseta, o algún video, pero mis primeros sentimientos fueron de miedo. ¿Quién cojones era ese tipo con cara de asesino en serie, nombre de asesino en serie y música infernal para asesinos en serie? Así pues, mi primera emoción respecto a aquella especie de monstruo fue de total rechazo.


Los 3 leopardos antes mencionados estaban obsesionados con aquél personaje, y así pasó a formar parte de mi entorno cotidiano. Escuchaba sus canciones repetidamente en un programa de radio que perpetrábamos desde unas catacumbas propias de una snuff movie; oía las historias que me explicaban casi enajenados, y la brutalidad y la lluvia de lapos en el mítico concierto en la sala Bikini (que yo no ví) se convirtieron en una especie de leyenda del nuevo antimesías.


Y en esto que, un buen día, en el examen de una asignatura optativa, dejé copiar a una chica que llevaba años intentando sacarse ese maldito temario. Y aprobé. Y aprobó. Y pocos días después, me quedé de piedra cuando la chica, eufórica, me regaló una bolsa de una tienda de la calle Tallers, con un disco dentro: 'Antichrist Superstar'. Le dije que no hacía falta, que por qué había hecho eso, pero ella estaba tan ilusionada y contenta por haberse sacado de encima aquella asignatura, que no pude rechazar su regalo. Y, viéndola así, también me sabía mal decirle que a mí no me gustaba ese freaky monstruoso, que eso era cosa de mis amigos, y que yo en esa época era muy feliz disfrutando con mis discos de Blur, Oasis, Suede o Pulp. 


Pero claro, si cae en mis manos un disco, mi curiosidad innata me hace incapaz de no escucharlo. Así que lo puse en el CD de casa, le dí al 'play'... y pasó lo que tenía que pasar. Acabé abrumado por la brutalidad sonora del anticristo. Atrapado por la lucidez y la rabia de sus letras. Fascinado por la oscuridad de su estética. Y obsesionado e igual de enajenado que mis amigos por el lúcido y perverso universo de mister Manson. Y, durante meses, no hubo ni un solo día de mi vida que no escuchara al menos una vez la canción final del disco, 'Man That You Fear', que me tenía absolutamente enganchado. O, en los días de incomprensión y frustración hacia la mierda de mundo que me rodeaba, nada mejor que '1996' para sacar toda la bilis que pudiera tener acumulada.


Y le fuimos a ver en concierto con la cara pintada. Y justo antes, a una entrevista en la radio en la que por poco pensé que uno de los gorilas de mr. Manson acabaría apalizando a mr. Brown, y con solo un vidrio de por medio separándonos de aquél ser, me dí cuenta de que, realmente, mi primeros sentimientos estaban plenamente justificados: aquél tipo daba realmente miedo. Por su aspecto, pero casi aún más por la lucidez que transmitía en cada una de las entrevistas que le leí o ví por aquél entonces. Y, curiosamente, recuerdo también que me encantaba escuchar su música con los auriculares desde la cama, con la habitación a oscuras en plena noche, en una especie de ritual sadomasoquista de terror emocional para exorcizar miedos y traumas de la postadolescencia.


Con el tiempo fui perdiendo interés por la posterior carrera artística de Manson. Probablemente su propio personaje se le acabó comiendo. Pero por mucho que uno vaya cambiando de gustos y perspectivas, nunca nadie me podrá hacer cambiar de opinión respecto a este disco: una verdadera obra maestra.












Semana Santa Leoparda












Y, por supuesto, a los leopardos también nos emocionan las saetas...





miércoles, 8 de abril de 2009

The Horrors, 'Primary Colurs' (2009)




Aficionados a The Horrors, doble enhorabuena: primero, por este nuevo y segundo disco de la banda. Y segundo, porqué los británicos más oscuros de los últimos tiempos ponen el broche al cartel del próximo Primavera Sound del último fin de semana del mes de mayo, además de tocar también en julio en Benicàssim. Aún recuerdo aquél concierto de madrugada en Razz, en diciembre de 2007, cuando todavía no les conocía, y aquella sensación de cierto peligro que tanto se añora en la mayoría de conciertos de rock de hoy en día. Por no hablar de la que liaron en Madrid, cuando el cantante Faris Badwan se colgó a la bola de discoteca del techo y cayó junto a la bola sobre el público, provocando heridas a algunos de los presentes.





Y mira que son un grupo que provoca controversia. Sinceramente, creo que los que los miráis con recelo, os deberíais dejar los prejuicios en casa, mientras los que os tocáis con cada movimiento de los británicos, tampoco os deberías dejar impresionar tan fácilmente. 'Strange House' (2007) me parecía un muy buen disco de dark punk desbocado, y este 'Primary Colours' me ha sorprendido por el cambio de registro. Siguen siendo oscuros, pero mucho más mesurados y tirando a Joy Division ('Scarlet Fields', 'Primary Colours', o mi preferida 'I Only Think Of You'), My Bloody Valentine o hasta unos Stones Roses góticos ('Do You Remember') o Black Rebel Motorcycle Club ('I Can't Control Myself').




Seguramente la producción del Portishead Geoff Barrow habrá tenido bastante que ver. Primero, ha domesticado las desmesuras vocales de Badwan, y segundo, ha hecho lo propio con la música del quinteto, que gana en aplomo y elegancia sin perder frialdad ni oscuridad. Eso sí, han perdido el desenfreno que tenía el primer disco, a excepción de algún tema como 'Three Decades' o 'New Ice Age'. Quizás ya no haya tanto garaje ni punk oscuro, pero hay más de post-punk y de shoegaze distorsionado, y el resultado final es tan o más bueno que el anterior. Una grata sorpresa, como refleja su primer single, 'Sea Within A Sea'...













lunes, 6 de abril de 2009

¡¿15 años?! (Joder, se me acaban de aflojar los bigotes...)


Recuerdo aquél día, en el sofá delante de la TV junto a mis padres, y quedarme con la boca abierta por el shock... 




(bueno, pero en la TV de aquí. Los leopardos no somos chicos de Alabama...)






...y paro ya, porqué colgaría su discografía entera en videos. Joder! Es que fueron muy grandes!



sábado, 4 de abril de 2009

Nikki & The Corvettes, 'Nikki & The Corvettes' (1980)





Cualquiera que haya leído mínimamente este blog sabrá perfectamente la especial predilección que sentimos los leopardos por lo grupos de chicas. Desde las bandas de gatitas soul o pop que pasaron por las manos de Phil Spector hasta las tigresas de garras afiladas de las riot girrrrrls, todas ellas causan en nosotros extrañas emociones que nos hacen emanar feromonas, babilla felina y otros fluídos que no hace faltar citar. Y ese es el caso también de Nikki & The Corvettes.



Nikki Corvette era una chica de Detroit que creció escuchando a sus conciudadanos MC5 o Iggy & The Stooges. A finales de los 70, en pleno apogeo del punk, era casi imposible ser joven americano rebelde y que no te gustaran los Ramones, Dictators o New York Dolls. Ese también fue el caso de nuestra protagonista y sus amigas Lori Jeri y Sally Dee, que con el descaro que te da la adolescencia, decidieron que también querían tener su propia banda.



Y en 1977, año dorado-mugriento del punk, editan su primer single como Nikki Corvette & The Convertibles: incluye el bombazo 'Young & Crazy' por una cara, y 'Criminal Elemment' por la otra, y les da la oportunidad de tocar junto a Ramones, Johnny Thunders o The Romantics. Hacen buenas migas con el guitarra de estos últimos, Peter James, que les ayuda en la grabación de su primer y único disco, ya bajo el nombre de Nikki & The Corvettes.



Y el resultado es excelente. 12 píldoras de punk-pop achicletado, power pop acelerado, rock'n'roll clasiquísimo, y un sonido semiamateur y new wave que, personalmente, me recuerda un montón a las adorables The Donnas (que 18 años después cantaron aquello de "I wanna be like Nikki Corvette" en su canción 'Gimmie My Radio'): 'Just What I Need', 'Boys, Boys, Boys', 'He's A Mover', ese 'Let's Go' que podrían firmar las 5,6,7,8s... son auténticos temazos, tengas 15 años o tengas 65 y las letras adolescentes sobre chicos y coches que corren que se las pelan ya te queden lejos.



En este caso, además, se trata de la reedición que hizo en el año 2000, y que también incluye ese primer single de 1977, y uno posterior que hicieron en 1981 con las canciones 'I Gotta Move' y 'Girls Like Me'. Una joyita, vamos.














viernes, 3 de abril de 2009

God save Mando Diao!! (Apolo, 2/4/09)



Era la quinta vez que les veía, y en todas ellas ha habido una palabra común denominador: histeria. Como digo siempre, en ellos porqué quieren imitarles; y en ellas, porqué quieren comérselos. Y en esta ocasión poco ha faltado, porqué unas vallas puestas con el culo han estado a punto de acabar con el show y con los dientes (o algo más) de unos cuantos a la media horita de concierto. Pero vayamos por partes...


En la puerta, colas de los más madrugadores, y dos lolitas viven un drama porqué los encargados de seguridad no las dejan entrar, por mucho que sus madres aprueben y se hagan responsables de lo que puedan hacer sus hijas de hormonas descontroladas dentro de la sala. Media colonia Erasmus de la ciudad está en el Apolo esta noche, con predominio de alemanes y de suecos que quieren ver a sus paisanos de Borlange. Tras un show resultón de los Súpersubmarina, llega la hora Diao.


El quinteto salta entre la oscuridad, de espaldas, y acompañados de un dúo de coristas mulatas y un rubio que se encarga de trompeta, maracas y lo que haga falta. Las primeras notas de 'Sheepdog' son suficientes para encender la mecha, aunque arrancan con menos reprise que en mis 4 experiencias anteriores. Si las canciones de los 2 últimos discos no acaban de funcionar, se recurre a los 3 clásicos iniciales, y punto.














'Good Morning, Herr Horst', 'Clean Town' y mi preferida 'The Band' (no muy bien ejecutada, por cierto) provocan saltos, gritos, empujones y avalanchas, y la valla frontal no aguanta. La banda se retira, y el manager coge el micrófono para pedir calma y que todo el mundo dé 3 pasos para atrás. Tras los silbidos de rigor, la masa hace caso y los roadies pueden retirar la valla hasta el escenario. Entre 5 y 10 minutos después del parón, Gustaf y Björn salen con acústicas, y consiguen domar a la bestia.



Nada mejor para hacerlo que un 'Ochrasy' que se corea como pocas, y otras dos para atemperar excitaciones: una versión acústica de 'If I Leave Today...' y 'Ringing Bells'. Remontan electricidad con 'The Shining', y un final de traca con 'Gloria', 'TV & Me' y 'God Knows'. Se van, y la masa corea 'Oe, oe' y 'Mando Diao, Mando Diao'. Todos sabemos que aquello no ha acabado.


Y el primer bis es apoteósico: el primer single de 'Give Me Fire', 'Dance With Somebody', ya es un clásico infalible que hace botar a toda la sala (piso inferior y piso superior del Apolo), y tras una intro para mantener la intriga, los primeros guitarrazos de 'Long Before Rock'n'Roll' vuelven a provocar el desmadre. Gustaf proclama a los cuatro vientos que el futuro es suyo, y yo sigo sin entender porqué no lo es ya el presente.


Tras hacerse de rogar lo justo, vuelven a salir, ya sin camisetas y absolutamente empapados de sudor para rematar la noche con un guiño, y esa versión oculta de 'Give Me Fire' con partes en castellano. Una vez más, y van 5 de 5, han vuelto a golear, y tras el intercambio de cariño recíproco de arriba a abajo y de abajo a arriba del escenario, se llevan otro trofeo para la colección. Y es que ya lo dicen los Soberanos, parafraseando a aquél... viva Escandinavia!!





Setlist:

Sheepdog
You Got Nothing On Me
Mean Street
Never Seen The Light Of Day
High Heels
Good Morning, Herr Horst
Clean Town
The Band
Ochrasy
If I Don't Live Today, Then I Might Be Here Tomorrow
Ringing Bells
The Shining
Gloria
TV & Me
God Knows
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Dance With Somebody
Long Before Rock'n'Roll
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Give Me Fire II (Leave My Fire)



miércoles, 1 de abril de 2009

Mr. Green's AC/DC: Mi primera vez



Ni puedo ni quiero hacer una crónica al uso, porqué no soy un súper fan de la banda, ni tengo todos sus discos, ni me sé todas sus canciones, ni la vida y milagros de Angus. De hecho, hay decenas de bandas que me ponen mucho más al escucharlas en mi Ipod que las repetitivas estructuras de los australianos/escoceses. Pero aún así, AC/DC me gustan y me divierten, tengo algún que otro disco, y conozco lo básico que pueda saber cualquier aficionado al rock de uno de sus dinosaurios más grandes que haya dado en la historia. Y si te gusta el rock, no te puedes morir sin verles al menos una vez. Lo pensaba antes del concierto, y lo pienso mucho más después de ver lo que ha pasado cuando, a las 21:30h, el tren del rock'n'roll ha acudido puntual y desbocado a su cita...





Suena 'Rock'n'Roll Train', y 18.000 personas estallan al unísono. Brazos al aire, cuernos en mano, y también en la cabeza. Estos últimos, luminosos, y haciendo un curioso efecto óptico, donde parece que cientos de ojos rojos diabólicos te observen perversos en la oscuridad. Gente de todo tipo: adolescentes, jóvenes y cincuentones; rubios, morenos, y muchos calvos; delgados, gordos, y muy gordos; modernos, normales y heavies anclados en los 80; también familias enteras, sin olvidarnos de lobas con muchas tablas, que siguen ciñendo sus cuerpos cada vez menos tersos en cuero y tejanos. Afuera, quizás pasaríamos los unos de los otros, o incluso nos odiaríamos, pero AC/DC tiene un efecto religioso, casi místico, que provoca la unión espiritual de miles de almas diversas en un solo ente, haciendo cánticos propios de un campo de fútbol o de un mitin nacionalsocialista en la Alemania de los años 30. Los verdaderos creyentes del r'n'r.

'Hell Ain't A Bad Place To Be' y en la fila de delante, un hombre hecho y derecho llora como un niño por la emoción y tiene que ser consolado por su amigo que le abraza. A saber qué le habrá hecho sentir el imponente poder evocador de la música, pero siento empatía. La cerveza corre por hectolitros, y el sudor ni te cuento. El suelo está enganchoso, y las paredes deberían expulsar desodorante. Me impresiona la voz rasposa de Brian Johnson, y la energía de un Angus que hoy cumple 54 y sigue vistiendo y corriendo por el escenario como un colegial. Todos estamos clavados en una eterna adolescencia de la que no querríamos salir nunca, mientras abajo hay avalanchas en las primeras filas cuando aparecen por la pasarela central. 

Y esa es sólo una de las muchas atracciones escénicas monumentales que te hacen ver que estás delante de un mastodonte del rock: pirotecnia, las enormes pantallas móviles y sus proyecciones, el tren gigante, la campana, los cañones, la plataforma que eleva a Angus hacia el techo, la cámara por debajo de la pasarela transparente por donde hace el baile del pato, sus solos con la guitarra en la cabeza o dando vueltas sobre sí mismo tirado en el suelo, la muñeca hinchable gigante que parece follarse al tren... porqué AC/DC es r'n'r, y por tanto, también es sexo. ¿O acaso sus canciones no son una magnífica banda sonora para una noche de sexo sucio y salvaje?

'Thunderstruck', 'You Shook Me All Night Long', 'Whole Lotta Rosie', 'Let There Be Rock', 'Shoot To Thrill'... y más clásicos en el bis, saliendo de debajo del escenario provenientes de la autopista hacia el infierno: 'Highway To Hell' y, para variar (según me dicen), 'For Those About To Rock (We Salute You)'. Dos horas después, salimos afuera y sigue lloviendo, pero la verdadera tormenta ha caído dentro...